Isla de Lobos

Isla de Lobos GR 131


Descripción

La primera etapa de la ruta GR 131 empieza en la Isla de Lobos, un islote situado entre las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Para llegar a ella se ha de tomar un barco desde el Puerto de Corralejo, el cual nos dejará en un puerto artificial, llamado El Muelle, que está situado en el sur del islote.Mapa isla de Lobos

Al llegar a Lobos y desembarcar, decidimos acercarnos al centro de visitantes que está en el mismo Muelle, para informarnos de la posibilidad de ascender a La Montaña La Caldera, ya que en los mapas proporcionados por la agencia de transporte a la isla, ésta aparece como zona de uso restringido y de exclusión. Después de unos minutos de espera, sin que abrieran el centro, a pesar de que llegaron con nosotros en el primer transfer, decidimos dar inicio a la ruta.

Desde El Muelle tomamos rumbo a la Playa La Concha o La Caleta, una playa preservada de las corrientes y que antaño funcionó como puerto natural del islote. Es una playa de arena blanca, fina y, como en toda la isla, una zona tranquila. Al llegar a esta zona percibimos que está siendo intervenida por arqueólogos en un yacimiento de época romana, identificada como Lobos I.

Continuamos por el sendero marcado hasta el primer cruce de caminos; el de la derecha nos llevará a través del GR 131, y el de la izquierda nos condujo a la zona de Las Salinas, un saladar del siglo XIX que funcionaba por decantación y que nos hizo preguntarnos cómo se podrían llevar a sus piscinas con agua salada, pues ocupan una gran superficie.

Dejando atrás las salinas, retrocedemos hasta el cruce previo para retomar el GR 131, un sendero que transcurre a través de antiguas chimeneas que hoy forman montículos de roca volcánica salpicados por el terreno. Sorprende ver cómo la vegetación, aunque escasa, va tomando forma y expandiéndose.

Pasados unos minutos hallamos en el camino un nuevo desvío, en el que uno de sus caminos nos dirigirá hacia La Montaña La Caldera, el pico más alto de la isla con 127 metros de altitud y que se encuentra en una zona de exclusión. Se trata de una zona de especial interés en la que entre mediado de febrero y fines de julio la circulación está limitada o prohibida por el anidamiento de aves, las cuales podrían abandonar incluso sus zonas de anidamiento, y abandonar sus crías. Por ello es importante respetar la zona, guardar silencio y evitar en esas fechas e ascenso al pico.

La ascensión a la cumbre de la Montaña La Caldera se realiza a través de un sinuoso camino empedrado de material local, con escalones. La subida no es complicada, y a su fin nos dejará ver unas magníficas vistas de las islas de Fuerteventura y Lanzarote, las ciudades de Corralejo en la primera, y Playa Blanca en la segunda, y por supuesto de la propia isla de Lobos, desde la Playa La Concha y Las Salinas, hasta el Faro de Martiño.

El islote recibe su nombre de la población de focas monje o frailes del mediterráneo, también llamadas lobos marinos, que habitaban en sus aguas en el pasado. Actualmente están prácticamente desaparecidas, pese al intento de repoblación de la zona. Algunos pescadores no están muy de acuerdo con esta medida, ya que las consideran una amenaza para la pesca porque consumen de 30 a 40 kilos de pescado al día.

Después de pasar unos agradables minutos en silencio iniciamos el descenso por el mismo camino hasta regresar al sendero principal para dirigirnos al Faro de Martiño. El paisaje volcánico, los montículos de lava a un lado y a otro, y su vegetación, nos conducirá hasta el punto más meridional de la isla, el Faro de Martiño, hoy en día deshumanizado, es decir, funcionando de forma automática.

El faro de Martiño comenzó a construirse en 1860 sobre la montaña del mismo nombre, labor que realizaron trabajadores portugueses. El diseño arquitectónico fue realizado por Juan León y Castillo.
Ruta Isla de Lobos GR 131

En Azul el GR 131, en verde el resto de senderos que recorrimos.

Desde lo alto del faro se pueden ver unas salinas, ya en el este de la isla, hacia donde nos dirigiremos para el retorno hacia el muelle. Es este un saladar estacional y se encuentra hoy con bastante agua. Pasaremos cerca de él, dirección a nuestra próxima parada, Las Lagunitas, de nuevo en una zona de exclusión, y donde nos encontramos con una construcción diferente, un horno de cal levantado para la construcción del faro a mediados del siglo XIX.

En este punto el camino nos ofrece de nuevo dos alternativas, o dirigirnos directamente hacia El Muelle, o continuar hacia El Puertito. Decidimos continuar hacia este último punto  donde nos encontramos con las casetas de los pescadores, un área de descanso del Cabildo de Fuerteventura con una sala de interpretación del medio, y el único restaurante de la isla.

En esta sala del Cabildo, con información abundante sobre la geomorfología, fauna y vegetación, historia de los asentamientos y yacimientos, nos encontramos con lo que creemos es el esqueleto del mamífero que da nombre a la isla, un lobo marino, la foca monje.

Aprovechando que todavía tenemos un par de horas hasta la última salida hacia Corralejo, aprovechamos para darnos un zambullido en Las Calitas, frente a las casetas de los pescadores, una entrada de agua marina de poco menos de medio metro de profundidad que mantiene el agua algo más caliente.

Desde esta zona de descanso al muelle no hay más de 10 minutos, así que continuamos el camino hasta él para tomar nuestro transporte de regreso a Fuerteventura, aprovechando los escasos 15 minutos de viaje para contemplar como el islote se aleja como su pico de apenas 127 metros se encoge.

Equipamiento

Mapa

Video

Alojamiento

Corralejo

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Galería

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